El cementerio de los reyes menores de Zoran Malkoc

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Hay libros correosos. Los acabas de leer y, si tienes la suerte de que luzca el sol, puedes alejarte de ellos caminando y abstraerte en el azul sin nubes y el verde brillante (es que vivo en Galicia). Pero ya están dentro.

      Zoran Malkoc es un croata de casi cincuenta años, por lo que vivió en su edad adulta los conflictos que acompañaron y ensangrentaron la disolución de Yugoslavia. Cuentan en la solapa del libro que además de narrador es judoka, soldado y anticuario. La escéptica voz que refiere los relatos, algunos de los cuales son en primera persona y giran entorno a sus propias experiencias, es la de un peculiar librero, comercial ocasional, buscavidas de un club cuyos miembros, nos informa en el primera y estupenda narración, poseían un talento especial para morir. Ya desde el principio nos enfrentamos a personajes que creen o fingen creer que tiene el control cuando todo es, en el mejor de los casos, aleatorio, si es que no les viene impuesto por alguien de su misma -o quizá peor, o quizá mejor- calaña. Relatos de poder de baja estofa y de su pérdida, de dominio y descontrol -sobre uno mismo, sobre los otros-: tremendo El hombre perro, brillante y ladinamente sutil Una pocas palabras sobre el amor de Igor. La guerra en la memoria adherida al día a día, la muerte como una presencia más y el prójimo sometido al mismo proceso de despersonalización que un animal –El bestiario de Celentano, de nuevo El hombre perro– o viceversa, la humanización de una animal enjaulado –Arrancamos los ojos-. El absurdo sobre el absurdo encadenados –Discusión ornitológica, Naturaleza muerta, Disección– en el frente o fuera de él. Fauna indeseable, víctimas verdugos y el último refugio en un autoservicio donde la muerte puede ser un eslogan: Aquí te morirás de gusto. Asesinos poetas, autores de teatro delincuentes, drogas y alcohol, hombres y mujeres de negocios (peculiares), mujeres entregadas por o sin placer, en o fuera del campo de batalla, porque a fin de cuentas el campo de batalla no es solo un lugar, es también un tiempo largo, que viene de antes y no parece tener un final. Porque no todas las historias tienen que tener un final.

      Un puñetazo no sé si en el estómago o en el corazón, me inclino más por este último, tal vez porque a mi estómago lector le gustan los platos fuertes. Hay unos cuantos relatos excepcionales, narrados con una encomiable economía de medios y un descreído y casi imperceptible lirismo -de nuevo Arrancamos los ojos, y el propio Cementerio de los reyes menores-. Algunos más. Son 25 y una narración final. O tal vez sea otro cuento.

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4 pensamientos en “El cementerio de los reyes menores de Zoran Malkoc

  1. Ayer comencé y esta madrugada, al insomnio de la tormenta, he terminado de leer los relatos del Zoran: ¡Coño, muy buenos! El personaje recurrente, Romeo, me fascina; los demás, casi todos, me dejan anonadado: Otro libro más al estante del optimismo radical: Muy buena recomendación, Mer. Vaya que sí.

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