Mientras agonizo de William Faulkner

Mientras agonizo

El título proviene de una traducción al inglés de la Odisea en la que Agamenón, muerto, refiriéndose a su esposa dice:

mientras agonizo ya en torno al cuchillo, los brazos

intenté levantar, mas en vano. Y aquella impudente

apartose y no quiso, ni viéndome ya partir para el Hades,

con sus manos mis ojos cubrir ni cerrarme los labios.*


     El viaje que emprenden los protagonistas, si bien está lleno de acontecimientos, no podría buscar una Ítaca más distinta ni tener unos motivos más opuestos. No obstante la venganza, de una manera u otra, está presente en ambos. Saber esto no da necesariamente sentido al libro, sino que enriquece y amplía sus muchas lecturas y abre nuevas ironías al magnífico final. Grande Faulkner.

      A través de distintas voces vamos siguiendo la agonía, muerte, traslado al cementerio y entierro de Addie Bundren. Junto al monólogo interior de los cuatro hijos, hija, padre e incluso la difunta madre, el de otros ocho personajes va desgranando el desarrollo de estos hechos. Cada uno de ellos lo adecua a su forma de ser y de ver su vida. La sensata voz del Dr. Peabody, personaje que como otros -el propio Anse, el padre- aparece en muchas obras de Faulkner que transcurren en Yoknapatawpha, define ya esas tierra como “opacas, lentas, violentas, moldean y crean la vida del hombre a su ensimismada e implacable imagen”. Y ensimismados son los monólogos de todos los actores, pero sobre todo los de los miembros de la familia. El grueso de la historia descansa sobre ellos, aunque avanza muchas veces gracias a los vecinos, testigos, partícipes y víctimas de esta tragicomedia expuesta al público desde narraciones interiores.

        Los Bundren han de trasladar el cadáver de la madre, que al comienzo aún está viva, hasta Jefferson por voluntad de esta. De los Bundren, Darl tiene la voz más presente y también la más personal, es el único capaz de actuar movido por algo distinto a sus propios intereses, de pensar (su monólogo interior es el más rico y extenso) y ver más allá (tanto que llega a contar algunos hechos sin estar presente, como si supiese perfectamente cómo se comporta su familia y qué quiere). Jewel es de naturaleza distinta, más salvaje, primario, solo interviene una vez y lo conocemos a través de Darl principalmente: su madre es un caballo, su cara es de madera, su amor, sus emociones se liberan con violencia. Cash, el mayor, y Dewey Dell, la hija, son primarios en sus distintos objetivos y les mueven únicamente sus necesidades y querencias; Vardaman, el pequeño, es especial, su razonamiento no corresponde a ningún tipo de lógica, su voz cuestiona cosas que no es capaz de responder si no por asociaciones (“Mi madre es un pez.”). Anse, el padre, es un parásito moralista. Avanza a toda costa y a costa de todos. Destaca la irrupción de la voz de Addie Bundren que añade nuevos elementos a los ya abundantes: enfoca su vida y su muerte desde el pensamientos de su padre: “la razón para vivir era prepararse para estar muerto”, introduce giros hacia atrás en el tiempo y en la forma de ver a todos los narradores del relato, considera las grandes palabras, amor, pecado…, una forma de “llenar una carencia”. Ella también, como Darl, predijo que él -su hijo favorito, Jewel, (y aquí, con gran habilidad ese él se sobrepone a Él, Dios) “me salvará del agua y del fuego. Incluso después de exhalar mi último suspiro”.

     El flujo de conciencia de cada voz tiene sus propios ritornelos y le añaden un ritmo y una poética obsesiva y personal que está en la esencia de cada personaje. Una misma escena puede ser enfocada desde varios puntos de vista o, por el contrario, solventada rápidamente en un par de alusiones. El tiempo, por momentos, parece suspendido (magistral la trágica y sarcástica inmersión en el río). El final es sumamente irónico y, salvo Darl, todo parece estar intacto. Forma y fondo encajan a la perfección, si es que puede encajar un mosaico tan rico…

william-faulkner

*Traducción de J. M. Pabón. Editorial Gredos. En el original “expirante”, no  “mientras agonizo” (“As I lye dying”).

 

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